
En este abismo salvaje,El vientre de la naturaleza y tal vez su tumba,Ni de mar, ni costa, ni aire, ni fuego,Pero todos estos en sus orígenes mezclados,Confúsamente y que por lo tanto deben siempre combatir,A menos que el creador todopoderoso los ordene,Sus materiales oscuros para crear más mundos,En este avismo salvaje el demonio con cautela,Se detuvo ante la boca del infierno y observó por un instante,Cavilando sobre su viaje.













